RINOPLASTIA

La rinoplastia es la intervención quirúrgica utilizada para remodelar la forma de la nariz con el fin de conseguir una mejora de la armonía facial.

La intervención de rinoplastia se puede realizar en cualquier persona adulta con alteración de la morfología natural de la nariz, si bien la edad más habitual se sitúa entre los 18 y 45 años.

El paciente de la operación de nariz ideal es un hombre o mujer joven y sano física y mentalmente, con una nariz grande o inestética que desea armonizar la anatomía de su cara, aunque a partir de los 40, este tipo de cirugía consigue el efecto de rejuvenecer el rostro.

Debido a la variabilidad de las características personales, se debe individualizar cada caso y estudiar cuidadosamente la indicación, la técnica y la actitud terapéutica en cada paciente. Al plantear una rinoplastia es muy importante tener en cuenta las características morfológicas de cada persona para adaptar la nariz al resto de rasgos faciales.

Es muy importante la comunicación con el paciente para conocer cuáles son sus expectativas y explicarle si éstas pueden ser cumplidas.

En cada paciente se determina previamente a la rinoplastia qué cambios se van a realizar, dependiendo de la morfología nasal, y deben ser bien explicadas por el cirujano plástico, para hacer más comprensible el tratamiento propuesto.

Una nariz no solamente se interviene quirúrgicamente por motivos estéticos, también existen motivos reparadores. La desviación nasal, con obstrucción de la entrada de aire es una secuela incómoda que puede limitar la calidad de vida de una persona. En el curso de una rinoplastia también se puede corregir este problema mediante la técnica conocida como septoplastia.

Hay dos posibles técnicas quirúrgicas para realizar una rinoplastia. La técnica cerrada y la técnica abierta.

1. RINOPLASTIA CERRADA: se realiza a través de los orificios nasales. A través de ellos se pueden realizar distintas maniobras de manera que no deja ninguna cicatriz externa.

2. RINOPLASTIA ABIERTA:  permite exponer completamente las estructuras nasales y deja como resultado una pequeña cicatriz a nivel de la columela.

Tanto con una técnica como con la otra se pueden realizar distintas maniobras quirúrgicas, como el limado del dorso, reducción, elevación y afinamiento de la punta nasal y fractura de los huesos nasales para estrechar la nariz.

En algunos casos, dependiendo de los rasgos raciales, la rinoplastia se realiza con la intención no de reducir, sino de aumentar el tamaño de la nariz, haciendo más alto el dorso, afinando y elevando la punta y estrechando su base.

La utilización de una u otra técnica dependerá del grado de dificultad de cada caso y del criterio del cirujano.

En las intervenciones de rinoplastia acostumbra a utilizarse anestesia general, ya que mantiene al paciente relajado y dormido totalmente, con ausencia completa del dolor y, especialmente, controlada la vía aérea, de importancia trascendental para el desarrollo operatorio.

En algunas ocasiones se pueden realizar intervenciones de rinoplastia con anestesia local y sedación. En este tipo de técnica anestésica se mantiene la zona a intervenir dormida mediante la infiltración de un anestésico local conjuntamente con la administración de un fármaco sedante por vía endovenosa que permite al paciente un estado de relajación y confort que hacen más agradable el tiempo operatorio.

La decisión del tipo de anestesia en la cirugía de nariz depende de las preferencias del paciente, pero siempre la decisión final es a criterio del médico.

Generalmente, el paciente permanece ingresado durante 24 horas. El postoperatorio de la rinoplastia no requiere grandes cuidados. Durante los primeros días deberá llevar una férula que se coloca sobre la nariz al finalizar la intervención, y el taponamiento nasal (éste se retira a los 2 o 3 días).

Raramente se debe administrar tratamiento analgésico.

Durante los primeros días posteriores a la rinoplastia, la nariz y zonas adyacentes se encuentran inflamadas y con hematomas, pero a medida que pasa el tiempo van desapareciendo espontáneamente. La férula nasal se retira a los 7-10 días.

En el momento de retirar la férula, la nariz estará ligeramente hinchada; hay que tener en cuenta que el resultado definitivo de una rinoplastia se obtendrá aproximadamente a los 6 meses de la cirugía.

PREGUNTAS FRECUENTES

Hay que tener en cuenta que el sol provoca vasodilatación e inflamación, por lo que se desaconseja una exposición directa al sol durante los primeros 2 meses y después utilizar un protector solar.

En absoluto. Generalmente no son necesarios los analgésicos, aunque sí acostumbramos a indicar anti-inflamatorios.

Inmediatamente después de una rinoplastia las membranas todavía son frágiles, por lo que se desaconseja practicar deporte durante el primer mes.

Debido a la fragilidad capilar se desaconseja viajar en avión durante la primera semana posterior a la cirugía.

Al principio, debido al proceso inflamatorio, es frecuente que la nariz se tape y se destape intermitentemente por lo que aconsejamos la aplicación de pomadas que favorecen la descongestión, así como limpieza interna con agua de mar.

A pesar de que al retirar la férula a los 10 días, ya puede apreciarse la nueva forma, se considera que esta no es definitiva hasta pasados 6 meses después de la cirugía.

No está contraindicado el uso de gafas después de una rinoplastia, pero sí hay que tener en cuenta que debido a la inflamación, al principio quedará una marca más visible en el lugar donde se apoyan, no afectando al resultado definitivo de la cirugía.

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